Macarena, la argentina amenazada de muerte por proteger el fútbol femenino

La jugadora pidió la profesionalización de su deporte, lo que le ha valido para que permanezca un precio por su cabeza.

“Maca, hay bastante gente enojadas por tus denuncias. Hay muy dinero por tu cabeza… Vas a fallecer muy próximamente”. Este es el mensaje que recibía Macarena Sánchez (Argentina, 1991) en su cuenta de Instagram algunos días luego de empezar su pelea para profesionalizar el fútbol femenino argentino.

Todo empezó el pasado 5 de febrero cuando su entrenador en el UAI Urquiza le llamó para comunicarle la triste novedad de que por el momento no entraba en los proyectos del conjunto en el que ha militado hasta ese día.

Desde entonces, su pelea fué recurrente por que se reconozca la figura de la mujer futbolista como un trabajo profesional como todos. Recurrió su caso a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) que “respondió a la denuncia negando la relación laboral que existe entre el club y mi persona. Fue la exclusiva respuesta que tuve. No hubo acompañamiento ni solidaridad por las amenazas”, cuenta Sánchez a EL ESPAÑOL.
Amenazas de muerte

Hace precisamente un mes logró pública su acusación, que de manera rápida se realizó viral. En un aviso emitido por nuestra jugadora, instaba al club a admitir que había existido una relación laboral con ella, y emplazaba a la AFA a “cumplir los compromisos pactados con la FIFA en temas de igualdad de género y de no discriminación hacia las mujeres”.

En los 20 años que transporta jugando al fútbol, Sánchez sostiene que siempre ha vivido ocasiones de discriminación por el hecho de ser mujer, y que desgraciadamente es muy habitual pasar por vivir esta clase de instantes.

Esto únicamente fué el inicio de una historia que va muchísimo más allá de la pelea en los tribunales. El pasado 9 de febrero, Maca logró público un mensaje amenazante en el que se mostraba una pistola sujeta por una mano con sangre alrededor: “Sentí miedo, pero entendí que esas cosas llegan cuando estás por el sendero preciso”, y sostiene que ese no fue el exclusivo mensaje amenazante que recibió.

Sentí miedo, pero entendí que esas cosas llegan cuando estás por el sendero preciso

Según ella, esta coacción es fruto del ámbito que se respira en el fútbol argentino, al que califica como “uno de los peores para ser mujer. Es demasiado machista y patriarcal”, aunque sugiere que es un inconveniente que perjudica a toda la sociedad.

Las compañeras de Macarena Sánchez le apoyan con una pancarta Foto: Instagram: macasanchezj

Aun de esta forma, Sánchez ha recibido el acompañamiento de bastante gente alrededor del globo, principalmente de muchas compañeras de profesión. “Que triste escuchar muchos millones por un jugador y entender que el femenino ganamos 3.000 pesos (76 dólares) mensual”, publicaba en Twitter Belén Potassa, jugadora del UAI Urquiza y excompañera de Macarena.

Numerosas respuestas al tuit reflejan el machismo de algunos novatos apasionados que justifican la no profesionalización de estas jugadoras explicando que no desarrollan el mismo dinero que sus camaradas de profesión varones.
El Senado apoya su lucha

El pasado 15 de febrero, Macarena Sánchez recibió el primer acompañamiento de parte de las instituciones que tuvo desde que inició su periplo. El Senado argentino expresó “su más enérgico repudio” a la desvinculación de la jugadora de 27 años del UAI Urquiiza. En el comunicado, la Cámara Alta denunció “las condiciones de informalidad y precariedad a las que fue doblegada Sánchez.

Con o sin apoyos, la futbolista argentina va a seguir peleando por lo cual considera justo: “Voy a continuar con mi carrera y con la pelea por la profesionalización del fútbol femenino, no va a haber ninguna amenaza que me lleve a cabo cambiar de iniciativa. La pelea que nos encontramos llevando adelante las mujeres futbolistas es mucho más fuerte que algún amenaza”, subraya.

Macarena Sánchez disputa un esférico Foto: Instagram: macasanchezj

Es consciente de que su pelea va a ser extendida pero confía en que esto que comenzó llegue a buen puerto y las mujeres logre gozar de los derechos laborales que reclaman. Confía en que las futuras generaciones de futbolistas “no se acostumbren a eso. La exclusiva forma de batallar un sistema es haciéndose escuchar todas juntas. Que sepan que tienen un poder sorprendente y únicamente tienen que aplicarlo”, asegura.

“Lamentablemente en estas peleas se pierden cosas, pero son más indispensables las que se ganan. Pero continuando siendo unidas nada, nadie ni ningún sistema va a poder derribar la pelea por nuestros derechos”, concluye.

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